Clínica Maxilofacial

Ubicación: Santiago, Chile
Tipo de proyecto: Clínica maxilofacial

Este proyecto de diseño interior para una clínica maxilofacial ocupa una planta alta en Santiago, con ventanales continuos en todo el perímetro. Esa condición definió el partido: entregar el borde al paciente y resolver el núcleo interior —que no tiene ventanas— con luz construida.

La recepción es ese núcleo. En vez de muros ciegos se levantaron mamparas curvas de vidrio de piso a cielo, de modo que la luz del perímetro atraviesa el centro de la planta y ningún punto del recorrido queda a oscuras. Sobre el mesón, un cielo circular con luz de cornisa marca el lugar de llegada antes de que nadie tenga que explicarlo.

El mesón curvo de frente acanalado, el monograma retroiluminado y una estantería alta de madera con luz interior componen el primer encuentro. La espera no se aparta a otra sala: se resuelve en el mismo espacio con asientos sueltos, para que quien llega no quede encerrado esperando su turno.

Los boxes se ubican contra la fachada. Cada uno lleva un muro de madera acanalada con luz lineal continua, que ilumina sin caer sobre el paciente recostado, y todo el equipamiento va integrado en muebles a medida con lavamanos y espejo junto al ventanal.

La consulta se resolvió como una sala aparte, con mesa redonda frente a la ciudad y una pantalla sobre el muro acanalado. En una especialidad donde hay que explicar cirugías y mostrar imágenes, esa conversación ocurre sentado y de frente, no en el sillón.

El pabellón cierra el recorrido: superficies lisas y lavables, lámpara quirúrgica y mampara de vidrio que mantiene el control visual sin abrir el recinto. El resultado es una clínica maxilofacial donde la vista se reserva para quien está en tratamiento, y el centro de la planta se ilumina con vidrio curvo y luz indirecta.